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Probióticos y prebióticos

Que no te causen confusión los nombres

Los ves en el yogurt y en otros productos lácteos, y a veces se pueden prestar a confusión.

Si todavía no tienes mucha idea de qué son, y de qué funciones cumplen, aquí te explicamos un poco de qué van.

 

Probióticos.

Nuestros intestinos, a lo largo de la vida, conforman un hábitat para una gran cantidad de bacterias. Estas bacterias nos pueden sonar como a algo negativo. En realidad, muchas cumplen funciones muy importantes para nuestro cuerpo, aunque algunas pueden ser negativas para nuestra salud. En un adulto sano, se pueden encontrar hasta 400 cepas distintas de bacterias (Finegold et al, 1983). Entre las funciones que cumplen, encontramos las siguientes (Millar et al, 2003):

  • Mejoramiento de la mucosa protectiva del intestino,

  • Modulación de la respuesta inmune,

  • Exclusión de microorganismos patógenos y

  • Degradación de proteínas y carbohidratos, entre otras.

 

Como definición, podemos decir que las bacterias probióticas son suplementos de microorganismos vivos que colonizan el intestino y proveen beneficios a la salud (Fuller, 1989). Estas bacterias están en un constante intercambio con el exterior, por lo que las cepas que encontramos cambian como respuesta a ciertos estímulos. Los antibióticos, por ejemplo, reducen la variedad y cantidad de bacterias dentro de nuestro intestino, y así como afectan a los microorganismos que nos causan problemas, también eliminan aquellos que nos hacen bien.

 

Prebióticos

Los prebióticos, por su parte, son sustancias con las que se alimentan las bacterias que nos aportan beneficios (Guarner et al, 2011). Esta especificidad se debe a que nosotros no podemos digerir estas moléculas, pero las bacterias que nos ayudan sí, y gracias a este alimento pueden realizar mejor sus funciones.

 

Simbióticos

Cuando se combinan probióticos y prebióticos en un alimento ¡tenemos bacterias que colonizarán el intestino y comida para las mismas! ¿qué más podrían pedir para hacer su trabajo? A los productos que combinan esto les llamamos simbióticos, y si están bien diseñados, pueden hacer maravillas por ti.

Suenan parecido, pero la letra que los hace diferentes es muy significativa. En posts sucesivos hablaremos de dónde encontrarlos y de qué beneficios tienen para ti como atleta.

 

Referencias

 

Finegold SM, Sutter VL, Mathisen GE. Normal indigenous intestinal flora. In: Human intestinal microflora in health and disease. Hentges DJ, ed. London: Academic Press, 1983:3

 

Millar, M., Wilks, M., & Costeloe, K. (2003). Probiotics for preterm infants?. Archives of Disease in Childhood-Fetal and Neonatal Edition, 88(5), F354-F358.

 

Fuller R. (1989) Probiotics in man and animals: a review. J Appl Bacteriol; 66:365–78

 

Guarner, F., Khan, A. G., Garisch, J., Eliakim, R., Gangl, A., Thomson, A., ... & Fedorak, R. (2011). Probióticos y prebióticos. Guía Práctica de la Organización Mundial de Gastroenterología: Probióticos y prebióticos, 1-29

 

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